15 abril 2011

Sweet Tears*



Tecleaba con velocidad, con vehemencia al teclado, dejando brillar mis ojos solo con la luz de la pantalla de mi laptop. Trataba de olvidar aquel dolor, que producían los miles de puñales que se iban sobre mi corazón dejándolo desangrarse. Agonizaba, y deseaba explotar de una vez por todas, miles de imágenes de lluvia, lodo y un agujero con un ataúd llevándose parte de mí no dejaban de atormentarme… todos llegan a un límite, creo que había más que rebasado el mío. Parecía ser un escape de opción, el internet a oscuras, mi perdición, era la morfina que necesitaba para adormecer mis sentidos, escribía babosadas solo por intentar sentirme mejor, pero cuando iba a dormir todo dejaba de funcionar, por eso regresé a media noche para amanecer drogándome a grandes cantidades para intentar olvidar.

“Angel In disguise” era la música incidental de aquella escena de suspenso y tortura que grababa  yo misma sin ensayo, cámaras o guiones adelantados.

The city sleeps
In empty streets
No glam of hope
(godforsaken)
there's no escape
I'm
so afraid
Of being cold
Just to cope with society
Reanimate, my trust in fate

Todo iba a ser así por algún tiempo, hasta que lo olvidase. Estaría a oscuras, en la penumbra de mi dolor hasta que aprendiese a vivir con él. De todos modos, como lo decía aquella canción que tanto amo…  “Estaba caminando entre las sombras… entonces a nadie le importa”, a nadie tendría que. Así que… ¿para qué molestarme en decir que me siento mal?. Había gente que de 
seguro estaba peor, por lo cual, debía estar a mi 100 %, debía estar para ellos.

Enter… ya está listo lo que escribí. Puuf!, un bajón de luz que se lleva mi trabajo de tres horas que no me molesté en guardar. Golpeo la mesa del escritorio de la laptop negra, duele mi mano, duele mi cuerpo, emito la mas enorme maldición que he pronunciado en mi vida, con tan fuerte voz que hace eco en la oscura habitación y regresa hasta mí con potencia, haciéndome estremecer, si, temí de lo mismo que salió de mis labios y oxígeno.
“no injuries… eso está mal”

Abrí mis ojos más de lo normal, aquellos murmullos… ¿era mi conciencia?. No, era una voz aterciopelada que conocía perfectamente. Bajé mi cabeza completamente derrotada, siempre era lo mismo. Con lentitud bajé la tapa de la laptop, y me hice un ovillo en la silla del escritorio en que me encontraba. Me escondía de la verdad. Él siempre me la daba, era una bofetada que no dolía físicamente, pero si espiritualmente.

-¿por qué?- dijo en dos perfectos golpes de voz, parecían de juego, a la vez de reproche

-duele mucho- respondí, aun escondida

-¿y si… ya habías entendido que está mal poner antes a los demás, porque lo haces otra vez?-

Guardé silencio por unos segundos, ni yo misma sabía la respuesta. ¿Por qué poner a los sentimientos de los demás antes que los míos?. Ahh, ya creo entender:

-soy una niña grande- respondí con decisión –las niñas grandes no lloran, soy fuerte, una luchadora, ¡No puedo siquiera darme el lujo de llorar!-

Lo oí soltar un enorme suspiro, sin embargo, no abandoné mi posición. Así estaría escondida del escrutinio de su mirada oscura y brillante.  Creí disgustarlo, y eso me preocupó, no obstante, aún temía levar mi mirada. Pueden llamarlo terquedad, ya todo me da igual.

-bien niña grande- sentí tono de sermón en su voz de miel -¿Qué haces ahí escondida de mi entonces? ¿Por qué niegas que puedes hacer cosas si eres fuerte, eh? ¿Por qué dejas de luchar y te hechas a morir si eres una luchadora?-

Guardé silencio otra vez, en ocasiones como esta es que entiendo perfectamente aquella frase: “el que calla otorga”, es bastante cierta. No tenia con que objetar. Rompí en llanto como una imbécil, lloraba mi rabia, culpa e impotencia. Lloraba mi inmadurez, ridiculeces, aquellas imágenes de tranquilidad, juegos, risas y más en el inicio del liceo, lloraba aquel 7mo año en que corrí en las calles junto a una amiga que ya no estaba.

Lloraba como lo hago ahora.

Traté de abrazarme a mí misma, pero era imposible. Apreté con fuerza mis puños y me levanté bruscamente, me golpeé la cintura con la mesa, pero no me dolió, estaba cegada de rabia, (My devils rage inside (just can't let go))

-¡Espera un segundo!- dijo él, con voz de enojo. Haciéndome detenerme en seco

Aquella era la campanada de boxear que cualquiera espera para comenzar el primer round. Pero a mí en vez de animarme para pelear, hizo que la rabia se esfumase y que el miedo se volcara en mi sangre. Ahora apretaba los puños por los temblores que me invadieron.

Los surcos de las lágrimas que se habían comenzado a ir comenzaron a renacer nuevamente. Cual río, volvían a su cauce.

-¿por qué?- volvió a pronunciar como la primera vez

-por imbécil- respondí entre ridículos sollozos.

-Mariángel…- dijo con voz de advertencia, mordí mi labio inferior cerrando mis ojos para intentar detener mis lágrimas y temblores.

-duele y mucho… no puedo… escribirlo….- escondí mis ojos tras los mechones de mi cabello al bajar mi cabeza. Él parecía darme la libertad de hablar todo lo que quisiese, proseguí: -es como un circulo vicioso, un ciclo; yo siento algo, lo escribo, pero cuando ese algo es… es… diferente… mas… duro quizás… no sale con facilidad, entonces en mi mente se repiten escenas horribles…-

Hice una pausa intentando tomar oxígeno, y controlando las punzadas de mi cabeza, en mis sienes.

-son parte de una pesadilla, es como si mi vida fuese una película narrada por Edgar Allan Poe, o Tim Burtom, al principio parece interesante… después no tanto…. ¡Trato de sacar lo que me duele!... pero no puedo… ¡Juro que lo intento! ¡¡PERO NO PUEDO!!-
Él que estaba escuchándome atentamente, se acercó a mí y llevó su delgada y enorme mano a mi cabeza, enredando sus largos y blanquecinos dedos entre mi cabello.

-lo entiendo- dijo con voz comprensiva

-soy una completa demente…. ¿Qué los escritores están locos?- dije en voz media

-¿sabes? “las mejores personas lo están”- me respondió

Di un respingo, aspiré una gran cantidad de oxigeno.

-pero… tengo miedo… me da horror… perderme como Poe entre las escenas de terror que puedo ver cuando cierro los ojos… están ahí, y no se quieren ir…-

-saldrán algún día…- murmuró –ten fé… no puedes dejarte ganar por esto-

-p-pero ahí están, están marcadas con tinta indeleble…- me tomó de los hombros al oírme tartamudear de miedo, fijó su mirada determinada, brillante y hermosamente oscura  sobre mis ojos profanos y normales.

-mientras más temas, peor será el reto a la hora de rebasarlo… ¿lo entiendes?- me dijo

-¿es como cuando uno teme que algo suceda y sucede, verdad?- cuestioné

-exacto- sonrió al ver que parecía que yo había entendido –te enfrascas en eso… entonces tu mismo haces que suceda-

Advertí que había parado de llorar. Con torpeza e infantilmente llevé la manda de mis camisas a mis mejillas, y comencé a secar las lagrimas. Entonces él me levantó con cuidado del suelo, y me depositó en mi cama, sentándose al borde, y llevando la sábana sobre mí. Me apegué hacia él con temor

-no quiero cerrar los ojos-

Comenzó a murmurar una canción, era inaudible para mí, sin embargo recuerdo un “just call my name, I’ll be there”. Y sin siquiera hablarme concisamente, me dijo un “no temas” y acabé cerrando los ojos.
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"Si no tienes fé, puedes enloquecer" -Michael Jackson

























Cinema Bizarre; Angel In Disguise Sub. Español:  http://www.youtube.com/watch?v=QEPqSsUE5NU

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