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12 mayo 2012

Welcome To The Universe! (Capítulo O7)



Capítulo 07: El Josh Odiseo (Primera Parte)



Ulises atravesó miles y miles de desgracias, desgraciado Odiseo a quien los Dioses no tenían piedad. 

¿Será que alguien vigila nuestros movimientos? Es gracioso el que muchos de nosotros se suma en obviar cosas obvias, señales, lazos, conexiones. Me adelanto hasta tal punto con la ansiedad a mil, se los aseguro, pero intentaré contar todo paso por paso sin prisa, ya que suele ser más difícil decir todo a medias, comencemos por el principio: Nani había recibido una mala noticia, estaba fuera del grupo de baile.

Estaba estática, sin poder creer lo que sucedía, solo se quedó ahí, congelada en tiempo y espacio sosteniendo el trocito de papel que le empujaba entre burlas a un precipicio. Mary, que vio como las envidiosas bailarinas de plastico se alejaban, sumamente preocupada, viró hacia su amiga. Quitó el papelito de sus manos al sentir su silencio.

-debe haber un error- dijo para intentarla alentar

-¿Qué sucede?- se acercó Philip

-¡Terminó el maldito cuento de hadas, eso sucede!- estalló Nani golpeando la mesa, levantándose luego, iba a irse, pero Philip la detuvo.

-Hey, hey, nena, ¿a dónde te vas?-

-¡Apártate!- gritó ella, forcejeando con él, que a pesar de ser excesivamente delgado, podía fácilmente inmovilizarla

-Piensa mejor las cosas- dijo Mary, arrugando el papel y llevándolo al bote de la basura, caminó unos centímetros más y cerró la puerta del salón.

-¿crees que me quiero suicidar por ello?, lo mínimo que haría es matarlas a ellas, pero tienen que existir para que otros no huelan a plástico-

Philip cruzó miradas con Mary, al parecer Nani no perdería el control, esta ya había cedido a los forcejeos y parecía acceder a hablar sobre el asunto. El mismo la soltó, y la chica se alejó un poco de ellos suspirando profundo.

-Tenía ideas, vestuario, sueños, lagrimas y sudor sobre esa pista- dijo esta viendo hacia la ventana, era… impactante, inquietante y sumamente desgarrador ver a la alegre y desquiciada Nani tan quieta, tal frágil, con sus ilusiones siendo pisoteadas a gusto por zapatos de Barbie.

-Podemos hacer algo, hablar con algún directivo…- comenzó a decir Philip

-Basta, eso no me hará sentir mejor Phil… tú y yo sabemos que eso no afectará en nada, ellas pueden hacer lo que quieran y cuando quieran, Stefanía es sobrina del director y yo soy solo una becada.-

-Te menosprecias-

-claro que no, el valor de las personas no se sume en una beca, es solo que ya sabemos como es en este tipo de medios, puedes ser del que puede manipular, o del que es manipulado, del que es caprichoso, o el que quiere superarlo… puedes ser el que ve todas las señales, o pueden existir aquellos que se ciegan solo por gusto,- esto último lo pronunció divisando a Mary, que escuchaba atentamente todo.

-volverás al grupo- dijo Mary con determinación, Nani sonrió

-O quizás forme uno por mi misma, de todos modos, quería independizarme.- esta luego de pronunciar esto, sonrió aun más, ocultando las lagrimas que querían bajar por sus mejillas. Philip ante aquella afirmación, sonrío aliviado y levantó del suelo a Nani, cargándola en su espalda como una reina.

-¡Vamos! Necesitarás a los demás Teletubbies para el baile, además necesitarás vampiros para las puestas en escena, y enanitos verdes para el presupuesto-

-Uhhh, ¡No estaría nada mal algún ogro!- soltó Nani

-Neces, el Josh anda de pésimo humor, para lo que nos serviría ahora es para comerse a Stefanía y a toda su cuadrilla-

-¡Bien! entonces vamos por los Teletubbies- dijo Nani señalando hacia la puerta cerrada, como hacia un horizonte que pronto le traería nuevos amaneceres, nuevas aventuras, nuevas oportunidades. Mary, al ver que ambos payasos no podían abrir la puerta, les abrió y los vió correr y gritar por el pasillo. Nani le quitó el parlante que usaba una de las estudiantes de publicidad que hacía una campaña no se dé que y comenzó un escándalo total y graciosísimo.

Mary por su parte volvió a entrar al salón, y guardó las cosas de Nani en su escritorio, además de sus libretas, abrió la roja, en donde normalmente escribía sus cosas y anotó “Amon-Ra (personificación del Sol en el Antiguo Egipto) regala Rayos de Sol a cada uno de sus súbditos, los seres humanos, y estos pueden regir ese poder cuando quieran, normalmente existe, para derrumbar el Muro de los Lamentos de su propia existencia”, luego de ello, cerró la libreta y miró hacia la puerta, iría a resolver el problema de Nani.

Esta estaba usando los rayos de sol para derrumbar el muro, pero, seguía habiendo una injusticia, y Mary quería saber la razón de tal cosa. Le dijo al chico que seguía para usar el salón de grabaciones que dejaría sus cosas en el salón, pero que volvería más tarde, este no tuvo problema en ello. Ella por su parte, apresuró su andar, buscando a Stefanía.


*


Como nuevo, dice ese cliché de las personas al “deshacerse” de algo en sí mismos, y eso era de lo que Jonathan se trataba de auto convencer en aquellos instantes. Subía las escaleras con su guitarra en la espalda, la tomó e intentó tocar algunas notas, eso lo ayudó a sacar un poco ese mal genio que llevaba a cuestas. Ya en el tercer piso, camino hacia su casillero, en ese mismo instante escuchó una voz bastante conocida.

-Necesito un bailarín mas, ¿podrías ayudarme?- escuchó claro de su amigo Philip. No volteó siquiera a mirar, organizando lo que dejaría en el casillero, y lo que llevaría al salón de grabaciones.

-¿Por qué no le pides ayuda a la Chibi?- inquirió Josh, refiriéndose a Nani, “chibi” quiere decir pequeño y/o enano en japonés, es un término usado en imágenes anime, o mangas, como los que el mismo Josh acostumbraba a hacer.

Lo siguiente fue bastante gracioso para quien no lo sentía. Un zapato con plataforma de plástico duro, de color morado chocó directamente contra su mejilla, este ante tal golpe volteó, divisando el pié de Nani bien alineado, chocando contra la cabeza de Josh su zapato. Esta estaba siendo cargada por la espalda de Philip, que no podía contener su risa.

-¿a quién coño llamas Chibi?- chilló Nani

-A la bestia que choca su enorme plataforma contra mi cabeza- dijo este alejándose de ella, y sobándose el golpe

-Ogro- dijo esta cual niña sacando su lengua

-¿eh?-

-Ignora eso,- dijo Phil -¿no conoces a nadie, entonces?-

-La verdad es que no, ¿Qué buscan?- cuestionó Josh, cerrando casillero

-Nada importante, gracias, ¿a dónde vas ahora?- dijo Phil, dejando a Nani en el suelo. Esta se restableció en el mismo rápidamente.

-Se suponía que tendría práctica en dibujo, pero la cancelaron, así que decidí buscar a Ángel por lo de su video, ¿saben que hará esta tarde? Creo que me dijo para ensayar-

-Uh, ¿ensayar? No lo creo…- dijo Nani con un aire de misterio, Phil y Josh la  miraron atentos, chismosos de lo que podían descubrir

-¿algún pretendiente?- rió con sumo sarcasmo Phil

-La verdad es que si, Joshep le ha dicho que quiere hablar con ella esta tarde- dijo Nani, haciendo gestos con sus manos, exagerando los hechos que contaba al par de jóvenes chismosos.

-Uh, ¡Qué lindo! ¡El amor! ¡El amor!- dijo Philip abrazando de manera claramente ‘marica’ a Jonathan, acentuando su estado de maravilla rosa, ante lo que había escuchado

-¿Ya te han dicho que cada que pasan los segundos, te ves más homosexual?- dijo Josh, Phil lo soltó al instante asqueado por tal afirmación

-¿Y a ti ya te han dicho que cada que pasan los segundos se te notan más los celos?- inquirió Nani viendo directamente a Josh.

-¿¡A qué demonios te refieres, tapón de alberca!?- gritó Jonathan, histérico

-¿Yo? No repetiré, ni que juera tu criada, ¡Já!-

-Si no los conociese, diría que se odian- dijo con fastidio Phil, con su típica y cómica cara de póker.

-Sí, si, como sea, subnormales, fue un gusto para ustedes, compartir estos segundos conmigo- dijo Josh, que dando media vuelta, se dirigió con velocidad al final del pasillo, yéndose como un rayo fugaz.

-¿Sabes? Si lo conociera como lo conozco diría que esta corriendo por buscar a Mary- dijo Phil.

-Lo conoces como lo conoces, mi amigo-

Ambos chicos cruzaron vistas, y asintieron levemente, algo le sucedía al Josh. Y ellos parecían saber exactamente que era.


*


Pasó al lugar de las grabaciones notando un grupo de chicos que parecían terminar los arreglos con algunas escenas. La luz era tenue, y varios faros y lámparas iban solo directo a una especie de escenografía que no miró detenidamente porque estaba bastante ‘apurado’. Miró el escritorio de Mary en el que yacían sus cosas y al parecer las de Nani y Phil y dejó ahí su guitarra.

-Bien, no tiene por qué importarme donde anda esa estúpida enana malcriada- se susurró a si mismo, y dio media vuelta, encontrándose con el siguiente chico en usar dicho salón, su nombre era Junior, era el… ‘tarado’ de la clase. Jonathan casi no lo soportaba.

-¿Qué haces?- dijo, era un tipo al parecer extranjero, su español era por demás forzado, creo que había dicho alguna vez que era sucesor de algunos irlandeses, quizás era un enano verde, un duende más pero sin olla de oro.

-¿Qué te parece que hago?- respondió Josh fastidiado, la verdad estaba preocupado de que lo hubiese oído hablar de la malcriada, andaba muy nervioso, y no sabía la razón.

-¿Buscas a Mary?- preguntó el chico

-¡Maldición! ¡¿Por qué demonios todos hablan de esa tipa?! ¡¿Qué tengo un cartel con su nombre en la frente o qué?! ¡Que se vaya con Joshep no quiere decir que me importe! Es mi prima… ¡Prima!- gritó histérico

Pasados tres segundos, el mismo se dio cuenta de lo que dijo. Y bajó su cabeza, posando su mano derecha sobre su boca, como deseando dejar de parlotear tantas tonterías.

-¿Joshep?- cuestionó Junior –La verdad quería decirte que estaba algo preocupado, ella se fue algo extraña, diciendo que ‘tenía algo que hacer’, pero me enteré de que Nani estaba fuera de su grupo porque la habían botado y…-

Jonathan apartó la mano de su boca y miró a Junior

-Espera, ¿podrías explicarte mejor?-

-A lo que quiero llegar es que, Stefanía misma botó a Nani, se encargó de difundir el chisme, y ya sabes como es Mary, intentará resolver el problema, y la verdad el problema no es que Nani no tenga grupo, o que ella quiera hablar, es la cobardía de Stefanía…-

-Cobardía…- susurró Josh, y como un rayo fugaz por segunda vez, desapareció del salón.


*


Mary parecía una pequeña niña de secundaria buscando a los bravucones de su escuela, pues Stefanía y sus amigas tenían escolta. Estaban en el patio principal, bajo un arbol, cruzadas de brazos, formando una frontera con su escolta particular entre ellas y la chica.

-¿entonces? ¿tienes alguna queja de Nani? Bien sabes que te aprovechas de su trabajo, sin ella, se irán a la nada poco a poco- dijo Mary, pedante

-¡No es nada que te involucre!, chica pobre-

-¿eso para ti es un insulto?- rió Mary completamente desconcertada, suspiró sin creer lo que hacía, ni la situación armada por la tal Stefanía –Bien, pero por lo menos debes tener una razón, insisto-

-¿razones?- dijo Stefanía caminando hasta estar frente a Mary –la verdad ahora es lo que menos importa, la quería fuera y ya lo está, creo, que la que debería estar en busca de mi perdón debería ser ella, no tu-

-no ando buscando el perdón de nadie, solo que se haga justicia, te crees una diosa solo por ser sobrina del director, dime… ¿qué se siente el estar fuera del instituto?, por que la verdad, ¡No creo que la gente fuera de esta edificación haga lo que tu quieras!-

-¡Todos hacen lo que yo quiero y cuando quiero!, digamos que los que no lo hacen, reciben un castigo, lo merecen- sonrió maliciosamente la chica

-¿Qué rayos hizo Nani para merecer esto?, es de temperamento fuerte, pero no creo que…-
Stefanía la interrumpió

-La verdad no es por ella directamente, solo es una pieza para vengarme de alguien linda, ¡Punto final!, puedes irte, gracias- se volteó, pero Mary la tomó del brazo

-¡Habla claro! Si de verdad no quieres que pierda la paciencia habla claro, deja tu estupido misterio de lado y dime que es lo que quieres- masculló agresivamente Mary, tomando con desdén y furia el brazo de plástico de esa Barbie, que de inmediato mostró un rostro de horror. Sin embargo, a raíz de su cobardía, hizo efecto su capricho, el sujeto corpulento y de mayor tamaño que la seguía tiró del cabello de Mary, con suma fuerza, haciéndola soltar el brazo de la chica, y casi caer al suelo.

-No toques a la señorita Stefanía- dijo acercándose bruscamente a su rostro luego de soltarla, tratándola de amedrentar

-¿y que harás tu? ¿Eh? Grandote, ¿me golpearás?- soltó Mary

-silenciarte no estaría nada mal, insecto-  dijo arrastrando más su ultima palabra.

Mary pensaba en que responder, la verdad desafiaba de manera descarada la ‘hombría’ de aquel sujeto, que al parecer no tendría escrúpulos, la golpearía. ¿Qué haría? Ya estaba hasta el cuello en aquella situación, pero no se arrepentía, todo era por Nani.

-Y lo más gracioso de todo es que de esa manera buscas conquistar chicas, ¿crees que lo lograrás así?- aquella voz, fue, entre una tormenta, un bote salvavidas. Mary la verdad no sabría definir el inmenso alivio que sintió al oír la voz de Josh, bastante cerca de si. El mismo rozaba su mejilla con la de Mary, su pecho contra su espalda, estaba detrás de ella con su respiración sobre su hombro, viendo directamente al perplejo sujeto que se sorprendía ante la repentina aparición de Jonathan.
Se separó de Mary el sujeto, guardando una distancia por más exagerada, un tanto rígido.

-Pediría, por favor, que no te atrevieras a tocarla- Josh paseó su brazo por al cintura de Mary y la hizo para atrás, luego viró a verla –y a ti, te pediría el favor, de cerrar la boca y no moverte de aquí.- dicho esto, se acercó a Stefanía, llevándosela un poco más lejos para cruzar palabras con ella.



Pasaron alrededor de 15 minutos, Mary no entendía la verdad nada, solo sabía que su primo de pronto dio media vuelta, y que Stefanía muy molesta se fue en dirección contraria seguida de sus amigas y su ‘escolta’.

Josh rápidamente estuvo ante la mirada perpleja de su prima.

-Ya no hay problema, dice Stefanía que perdones los malos entendidos, Nani puede volver a sus actividades mañana  mismo-

-¿Cómo es que llegaste hasta aquí?- dijo Mary sin entender muy bien la situación

-Iba por el pasillo, te vi ahí, quise ver que sucedía…- Dijo Josh comenzando a caminar hacia la entrada del instituto

-Bien, supongo que gracias…- susurró Mary

-Nada de gracias- dijo Josh y se detuvo dándole la espalda a Mary

-¿eh?-

-Tienes que pagarme este favor- volteó a mirarla

-¿Qué quieres que haga? ¿Tu tarea?- dijo sarcásticamente Mary

-la verdad es que no es mala idea, pero tengo algo mejor que pedirte, al fin y al cabo te conviene bastante-

-¿a que te refieres?-

-Me obligaste a sacar The Kill en la guitarra, ¿no? Ahora ayúdame a acoplar la voz- dijo Josh, Mary asintió algo aliviada, pensó que sería algo más difícil.

-¡Pensé que hablabas de algo ilegal!- soltó Mary –está bien, luego acordamos… ahora tengo que ir a…- él la interrumpió

-No, quiero que sea ahora mismo, ensayaremos ahora mismo-

-Pero..-

-Yo dejé mis labores por ayudarte, ¿obviarás eso por que si? Además, tu video depende de ello, ¿o no?-
Mary mordió su labio inferior siguiendo al malhumorado Jonathan… Joshep tendría que esperar, pagaría su favor. 

28 abril 2012

Capítulo O6: Caramelos





Aquí viajamos unos seis años al pasado

Iremos luego de que vaya por algunas cosas… aun faltan la guitarra y los dulces…

Okay, te esperaré aquí.

Bajó las escaleras dando graciosos saltitos en cada escalón, repasaba mentalmente las partituras de las canciones que tocaría junto a Mary en aquella fiesta de Hallowen a la que asistirían en pocos minutos, la habían planeado con algunos amigos desde hacía ya un tiempo. Nani tenía preparada una coreografía, Josh y Mary cantarían una canción y los demás tenían más sorpresas, desde que él y su madre se habían mudado con Gladys y Mary todo había sido un tanto más liviano, podía hacer lo que quisiese (hablando sanamente) y al parecer ya no había de que preocuparse.

Susurros;

-¿desesperada?-

-exacto… Gladys, ha desactivado todas mis tarjetas de crédito, irme hacia donde está ahora me llevaría mucho tiempo, además, corro con el riesgo de gastar el poco efectivo que me queda… quedarme sin algún centavo, y no verle para reclamarle-

-estamos para lo que desees, ¡somos una familia! El dinero es lo de menos, mamuchi, haremos lo que sea-

Se detuvo estático detrás de la pared de la cocina que daba hacia las escaleras de esa pequeña casa, su mundo se había desmoronado.  Si, creyó por unos momentos que todo estaba perfecto, pero no era así, su madre sollozaba en brazos de su tía, se sintió el mayor egoísta de todos, y decidió cargar a cuestas un ‘pecado’ que supuestamente había cometido. Para nadie era un secreto el que se encontraban ahí en esa casa después de el enorme problema que se armó en su casa luego de encontrarlo tocando la guitarra su padre… la guitarra… todo por culpa de ese instrumento.

-¡Hey! ¡Ayúdame!- escuchó detrás de sí un alarido, y segundos después algo chocó contra su espalda. Cuando viró a ver encontró el forro de su guitarra con la suya al parecer ya dentro –ya esta todo listo- inquirió Mary -¿por qué esa cara?-

Ella que no era para nada tonta se había dado cuenta del bajo extremo de ánimo que se fue sobre los hombros de Josh, que estaba ahí, cual alma en pena, pálido y estático, rehusándose a ir.

-N-no sucede nada- respondió

-¡Claro que si sucede algo! ¿Vuelves a oír conversaciones ajenas?- preguntó al ver que estaba escondido detrás de la puerta de la cocina, esa era una mala costumbre de su amigo de infancia. Entró a la cocina preguntando que sucedía con su tía:

-una migraña horrible, Mary- respondiéndole esta, se tomó la cabeza con una mano luego de suspirar para evitar algún quiebre explicito de voz -¿se van ya a su fiesta?- finalizó

-¡Sip!- dijo Mary –Erika, ahí hay pastillas de las que tomo cuando me duele demasiado la cabeza, ya sabes, siempre me pasa, puedes usar alguna-

Erika asintió aun ocultando su rostro, y la chica casi sin tragarse el cuento, pero fingiendo bien, le dijo a su primo que se fuesen. Salieron de casa en silencio, caminaron hasta llegar frente a un árbol de cerezos que estaba cerca de su casa. Ahí fue el punto en que se rindió Jonathan, ya no quería fingir más, solo ceder ante el suelo y quedarse ahí, quieto, para siempre, convertirse en piedra quizás, podría esa ser una perfecta salida de todo ese Apocalipsis que sentía acercarse poco a poco.

-Bien, ¿ya me dirás que te sucede?- dijo Mary que se volteó mirándole directamente, decidida a tomar cartas en el asunto. Sabía que el tenía algo y le preocupaba bastante.

-Nada- masculló él

-¡JA!- dijo ella sarcásticamente -¿no me dirás que tienes?-

-Dije que nada- volvió a decir con una tranquilidad propia de un cadáver, ella  por su parte tenía una preocupación rampante, que aumentaba a ver lo raro que se encontraba.

-A pesar de que siempre me obligas a decirte que tengo, ¿no me dirás nada?- ella era alguien sumamente fiel, cual cachorrito, que creía ciegamente en que si das confianza, eso recibirás, y encontrarse en aquella situación la preocupaba… muy por encima de todo eso la hería en siento modo.

-No comiences con tus babosadas-

El se había fastidiado ya de ella.

Eso no la intimidaría.

-¿confías en mí?-

La verdad era que aquel singular árbol de cerezos parecía tener un magnetismo para con quienes tenían una pena a cuestas, y que estaban ciegos ante circunstancias de sus vidas, era como un ciclo que te atrapaba, quizás por su tranquilidad, a pesar de estar en media calle, cerca de él siempre había paz y silencio. Ese arbolito era un psicólogo mudo que se quedaría ahí casi por siempre, sus florecillas danzaban por doquier, como contando los segundos en que Mary esperaba atenta la respuesta de su primo.

Ante el silencio, sintió un nudo en la garganta, pero no importaba, era ahí donde irradiaba la fuerza de su grandeza, a pesar de su miedo a ser rechazada lo intentaría otra vez, pues no era por su bien, era por el de él. Y apretando sus manos insistió

-¿Y bien?-

-¡Claro que lo hago!-

Ante aquella respuesta solo quedaba una cosa por hacer, recurriría a sus misteriosos poderes que solo usaba en situaciones extremas. Cualquiera que no la conociese, (como la mayoría de sus conocidos) diría que es un acto infantil, otros una suma estupidez, pero no tienen idea del valor que para ella tiene, y que para muchos también. Solo necesitaba dejar lo que tenía en sus manos en el suelo, y se acercaría a él, pensando en su encantamiento.

Se detuvo frente a él, este tenía su cabeza desviada hacia el tronco del árbol, con su mirada perdida ahí, a pesar de la cercanía de su prima, y tomó su rostro con ambas manos, haciéndolo bajar su vista hacia ella, que tenía muchos centímetros menos que él.

-Cierra los ojos-

-¡¿Qué?!- exclamó él

-Entiendo que no quieras decirme nada- soltó su rostro –entiendo también que hayan cosas que prefieres mantener en secreto, todos merecemos privacidad, y bien, yo solo te quiero ayudar. Te daré un trato especial, a cambio de dejarte en paz, solo tienes que cerrar los ojos…

-¿para qué?-

-en eso me demostrarás cuanto confías en mi, solo ciérralos, transmutaré tus penas-

-¿cómo?-

-un mago no dice sus conjuros, solo ciérralos, no te comeré- rió Mary, y Josh, perdido y contundido como se encontraba, cerró sus ojos dudoso, con el ceño claramente fruncido, a la expectativa de la alquimia que al parecer su prima haría. Esta, bajo su mirada hacia su pecho, recordando que ahí tras su caja toráxica estaba escondido su corazón. ¿Por cuantas cosas había pasado? A pesar de que este al parecer siempre estuviese inexpresivo algo ocultaba, y aunque quizás jamás se enteraría de la naturaleza de sus penas solo podría hacer una cosa por él. Así que pensando en expulsar demonios, pensamientos y magia negra, cerró sus ojos y posó un suave beso sagrado en su pecho, sobre su cansado corazón, que repiqueteó extrañamente, entre descargas eléctricas, eliminando neutrones, fusionando protones y electrones vivamente, deshaciéndose rápidamente de la magia mal intencionada que había entrado en el corazón de Jonathan.

Y quizás el error que él cometió esa vez se basa en haber abierto los ojos antes de tiempo, perplejo, al sentir lo que sucedía, bajó su mirada, encontrándose con semejante espectáculo, Mary ahí, rozando sus labios contra su piel cubierta por la tela negra de su ropa. Esta se separó, levando su mirada al percatarse de aquello. Se quedó sin saber porque así, con sus labios juntos, mirándole fijamente, hasta que soltó un extraño respingo y se llevó su mano derecha a su boca.

Josh, mudo, solo la miró con duda en sus ojos, al verla doblarse sobre su abdomen como si enserio hubiese aspirado algún veneno, y cual truco de película fantástica, ella apartó su mano de sus labios, dejando caer caramelos ácidos negros, cientos de ellos al suelo.

-¡Wow, mira! Con razón tenías esa cara. ¡Mira todo el humo negro que tenías en el pecho!- exclamó ella, observando los caramelos que habían salido de sus labios

-P-pero…- tartamudeó Jonathan perplejo por tal escena -¡Son los caramelos que traías en la bolsa!-

-¡Claro que no! Son tus malos sentimientos, los he transmutado fuera de ti, ¡Mira! ¡Créelo!, si no, no servirá de nada a pesar de haberlos sacado.-

-Pero, Ángel…-

-¡Cállate!- lo interrumpió -¡Vamos a la fiesta! ¡Ya están fuera de ti! Ahora tocarás la guitarra y te convertirás en el sucesor de Slash.-

Y tomando sus manos, y las cosas, lo arrastro junto a ella, empujándolo a seguir adelante, y sin darse cuenta, lanzándole un hechizo a su corazón.
    
Y regresamos al presente

Bien, hay solo dos cuestiones, dos preguntas de índole extrema, la primera era, ¿Cómo era que se encontraba casi en el suelo? Estaba en el borde de su cama casi cayendo al suelo, la segunda era la más importante y quizás más traumatizante, quizás también seria la responsable de futuras confusiones, la base de esta historia por casualidad. Y eso es: ¿por qué estaba soñando con Mary?, y añadiendo un tercer punto importante ¿por qué recordaba aquel día?, se suponía que todo había quedado en el pasado, que ella había hecho un perfecto encantamiento.

La gran maga Isis, así le decían a esa diosa en el antiguo Egipto, siempre  le había recordado a Mary, que por cierto de seguro ya habría para esos minutos, encontrado la cámara que había reparado, quería ayudar a la malcriada niña de alguna manera. Se levantó, vistiéndose, lavándose los dientes y bajando a desayunar. Solo tomo un par de galletas de soda y un poco de jugo de naranja.

-Me extrañó el que no te fueses con Mary- inquirió Gladys que se encontraba organizando los libros de filosofía y poesía que hacía poco había adquirido

-No tengo clases en la mañana hoy, quería irme con ella pero no se por qué dormí demasiado- suspiró Jonathan que se preparaba para irse. Se despidió colocándose los auricurales, se iría escuchando música, debía mejorar su humor, porque se sentía bastante molesto. Y se le notaba en sencillamente la manera de caminar, que un poco más y sería la rígida marcha de algún nazi.

Llega entonces a la academia, y se quita los amiguitos de sus oídos, vio acercarse a una chica que recordó, debió llamar la noche anterior. Stefanía. Maldijo muy por debajo de su fría expresión, y se detuvo con la mirada perdida, sabía que ella lo había visto ya y se acercaría.

-¿Qué sucedió ayer? Dijiste que me llamarías- dijo enrollándose el cabello en rulos artificiales de color castaño rojizo, con aquel aire que la envolvía de chica sexyyosoymejorquetuyloschicossemuerenpormi.

-se me olvidó- respondió este de manera engreída y cínica. Mostrándose fastidiado de su presencia

-¡Me dejaste esperando!, eso no se justifica-

-No lo estoy haciendo, se me olvidó, ¿ya?- soltó fastidiado enserio, con un humor por mas horrible

-¡Amaneciste mal humorado!, ¿hay algo que yo podría hacer?- dijo esta con voz azucarada y de gata callejera, acercándose a él, mientras enrollaba sus manos tras su cuello, pegando sus proporciones a él. Este bajo su cabeza rozando su mejilla con la de ella, llena de rubor artificial y bastante maquillaje. Estaba aburrido y mal humorado, quizás ella serviría para descargarse. Aquellos pensamientos se esfumaron cuando miró hacia un lado, más allá de donde se encontraban, cerca de las escaleras. Mary bajaba las escaleras junto a Nani, y al final le esperaba Joseph, esta al parecer le saludó, sonriendo bastante.

Jonathan se separó de Stefanía, que si no hubiese deshecho su enredo de manos tras su cuello, hubiese caído al suelo.

-¿Qué te pasa?- exclamó molesta la chica

-Déjame en paz Stefanía- dijo Jonathan sin apartar sus ojos de la escena anteriormente descrita

-p-pero…-

-Ya deja de ofrecerte de tal manera, el que te aflojes tan fácil no lo hace atractivo, cariño- soltó con su cinismo a mil Jonathan volteando a verla. –adiós, linda- sonrió cual demonio y se alejó groseramente de ella.

-¡A mi nadie me habla así, Jonathan Rivas!- gritó de manera histérica la chica. Jonathan se detuvo al escuchar eso, pensando en ni siquiera voltear, pero su atención se fue de nuevo hacia Mary y Joshep, que este se había acercado a ella diciéndole algo al oído, luego, había depositado un beso en su mejilla. -¡Jonathaaaaaaaaaaaaaaaan!- insistió esta, gritando sin importarle las personas que la veían en aquella situación.

-Vale Stefanía, lo siento, ¿te hice gastar muchos condones?, perfecto- sacó dinero de su billetera y se lo lanzó groseramente –con eso comprarás más, listo, adiós-

Stefanía miró como caían suspendidos en el aire los billetes, perpleja, con sus ojos más abiertos de lo normal. Desvió su mirada burlada, ya justo cuando Jonathan había desaparecido, tratando de entender que era lo que el veía con tanta insistencia, y al comprender y discernir quizás algo, pensando en una perfecta venganza. Pasó sobre los billetes, pisándolos enojada.


*

Mas tarde, Nani y Mary se encontraban charlando en el salón de ensayos, Philip, un personaje que no había aparecido hasta ahora estaba ahí con ellas, era un chico bastante peculiar y alocado, bastante amigo de Nani y el “mejor amigo” de Josh. Este dijo que prefería quedarse con las chicas que con el mismo ese día debido a su pésimo humor.

-Juro que parece un volcán a punto de hacer erupción-

-¿Seguro que no sabes nada, Mary?- insistió Nani

-¡Por supuesto que no!, no hablo con él desde ayer en la tarde, suele ponerse así de vez en cuando de todos modos- dijo Mary entretenida en sus papeles

-pero hoy exagera, no me dejó comerme mi helado en paz- casi lloró Philip

-Ah, ¿si? ¿Qué demonios te hizo?-

-dijo algo así como de que no estaba bien cantar la canción de los Teletubbies mientras comía el helado-

Mary y Nani lo vieron con una cara en que claramente le demostraban su desaprobación ante aquella ocurrencia.

-¡Claro que está mal!- dijeron a coro

-¿enserio?- se desanimó el chico

-¡Por supuesto! Los Teletubbies no comían helado, comían  tubbipapillas, enfermo- dijo Nani visiblemente ofendida, Mary la miró con una ceja alzada

-la enferma aquí es otra- dijo Mary, que desplomó en carcajadas

-¡No le veo la gracia!- soltó Philip

-Oigan- viraron a ver a una recién llegada, una chica engreída que comía chicle exageradamente, era rubia, de esas plásticas que por desgracia estaban en la clase de baile y expresión corporal. Le dejó a Nani un papelito y salió del salón, quedándose en la puerta con una chica de cabello castaño rojizo, si la memoria de Mary no fallaba, esta se llamaba Stefanía, a quien no conocía era a la otra. Nani sin entender muy bien abrió el papel, que decía un simple: “Estás fuera del grupo de baile, gracias :D”. Esta se quedó estática, y al alzar su mirada, las dos chicas de la puerta hicieron un ademán con sus manos, como despidiéndose, y se fueron. Riendo a carcajadas.

Bien, una bruja malvada había ahora apagado una constelación.



08 marzo 2012

Welcome to the Universe [Capítulo#O5]

Capítulo O5: Lacitos de azúcar y vinagre

¿Qué color debía usar? Optó por un color azul oscuro, así que su blusa manga larga, y su falda eran del mismo color, claro que el tono oscuro de la falda era más intento que el de la blusa, recogió su cabello el broche como de costumbre y luego de maquillarse un poco bajó las escaleras colocándose un par de sarcillos de aros plateados, ya casi lista.

Abajo había alguien con pijama.

-Joder, cada vez te traes más tu ropa para acá, ¿no?- dijo Mary acabándose de colocar los sarcillos frente  a un espejo que estaba cerca de la entrada de la cocina

-Pa’ que veas que me gusta esta casa- sonrió Jonathan acabando de dejar varias cosas sobre la mesa, alzó una ceja cuando volteó a ver a su prima, que acababa su laboriosa acción.

-Shit, no puedo colocármelo- se quejó divisando el par de aros plateados que pretendía colocarse, Josh se acercó

-Jamás podrás ponértelos si tienes esto mal alineado- regañó reparando la pieza plateada -¿a dónde vas?

-¿Yo? Por ahí…- dijo ella acercándose a él, divisando la labor que él llevaba con sus manos y los sarcillos -¿ya? ¿O tendré que ponerme otros?-

-Espérate, llegas tarde a todos lados, que ahora suceda lo mismo no afectará en lo absoluto-

-¡Quiero llegar temprano!-

-¡Espérate, niña!-

Espero un par de segundos.

-¡tardas mucho!-

-¿Por qué la prisa?-

Ella suspiró resignada, en ese instante llegó Gladys con un par de bolsas, y al ver a su hija tan arreglada preguntó lo evidente.

-Saldré al centro comercial para comprar algunas cosas para el proyecto del video.-

-¿Con Nani?-

-¡No mamá! Iré con el chico que te mencioné-

-terminé- dijo Jonathan dándole los sarcillos de mala gana

-¿y a ti ahora que te picó?- Chilló Mary

-Nada, ¿qué no te ibas ya?-

-estás demente.- giró a ver a su mamá –adiós, regreso en un par de horas-


Ignorando la grosería de su primo, y colocándose su bolso corrió hacia la puerta para irse por fin, estaba emocionada, y no dejaría que nadie le quitase ese bonito sentimiento. Se sentía como en esas películas en las que corres a la primera cita y todo sale de maravilla, aunque claro está, ella no iba a ninguna cita; es solo un par de compras que hará con compañía. Se lo repitió unas cuantas veces más en el autobús, y otras más cuando entró al centro comercial.  Divisó su reloj y notó que iba sobre la hora, rayos, tenía que correr.

Había quedado de encontrarse con él frente al cine, cuando llegó al mismo divisó a mucha gente como era obvio, aunque resulte extraño, las funciones nocturnas en ese cine siempre eran muy frecuentes, miró hacia ambos lados insistentemente tratando de localizar a Joshep, lo hizo luego de algunos minutos, sonrió sin poder evitarlo.

Ahí estaba él, con unos jeans oscuros y una camiseta blanca. Sencillo pero sonrojante, ella le hizo una seña y se acercó con rapidez

-siento llegar tarde, ¿te he hecho esperar mucho?-

-ni tanto.- repuso él –unos cinco minutos, supuse que llegarías tarde, así que traté de no venir tan temprano

Ella no pudo ocultar su cara de vergüenza

-¡No te preocupes!- rió él –soy igual, claro, si no es algún ensayo de baile- sonrió

Ella sabía que eso era mentira.

-oye, ¿te gusta el helado?-

-¿eh?-

-sí, eso, mira, ahí hay una heladería- Joshep la tomó de la mano luego de decir eso y la llevó hacia allá –quiero quitarte la vergüenza- sonrió –no quiero que creas que soy un amargado ni mucho menos.-

-nunca lo he pensado.- rió Mary haciendo su mirada hacia un lado -¿no sería mej…- él la interrumpió

-te regalaré un helado y punto- dijo juguetonamente, -¿Cuál es tu favorito?-

-Oreo- dijo tímidamente ella

-perfecto.-

Y así fue, Joshep compró los helados y se sentaron en unas mesitas muy graciosas frente a la heladería, habían familias, novios y amigos por doquier, haciendo bullicio y comiendo animadamente los helados. Optaron por sentarse en una de las mesas más apartadas, estaba más cerca de la tienda a la que irían luego de comer el dulce.

-¿napolitano?- dijo Mary tratando de sacar conversación

-sí, siempre me ha gustado, aunque soy del tipo de personas que es obsesiva maníaca por todo tipo de helados-

Mary rió un poco por los gestos de Joshep.

-¡Es enserio! De pequeño sufrí varias indigestiones por eso, sin embargo no deje de probarlos- tomó un poco más y señaló el de ella -¿y tú? ¿Solo gustas oreo?

-Jaja, cada vez que puedo sí, no suelo comer mucho helado, cuando lo hago solo intento que no sea de fresa, la odio-

-¿por qué?-

-no lo sé… parece ser color rosa, odio el color así que… me da miedo intoxicarme- sonrió ella comiendo el rico helado de oreo, Joshep rió también

-es peligroso, ¿eh?-

-algo-

-Oye, disculpándome antes por interrumpir esta apasionada charla a cerca de los peligros del sabor rosa- rió Joshep – pero, quería hacerte una pregunta-

-¿pregunta? ¿A mí?-

-Sí, verás, es en realidad una duda. No quiero cometer errores.-

Mary alzó una ceja sin entender muy bien, frunciendo el ceño extrañada. Joshep hizo a un lado el helado y se tornó un poco más serio

-Tu… ¿tienes algún lazo fuerte con… Jonathan?-

Mary estaba que no lo creía.

-¿eh?-

-eso-

-L-lo siento- tartamudeó dejando el helado ella también de lado –no entiendo el punto-

-vaya que lo entiendes, ¿podrías solo responderlo?-

-Si a lazo te refieres a que prácticamente nos criamos juntos, si, si lo tengo, es como de mi familia-

-Familia…- susurró Joshep –familia- dijo como queriéndose convencer a si mismo tomando nuevamente el helado

-no me lo tomes a mal, pero, ¿a qué se debe esa pregunta?-

-curiosidad- sonrió Joshep viéndola a los ojos –wow, no me había fijado que el color marrón de tus ojos brillaba como el cobre-

-¿c-cobre?- casi chilló Mary ante la ocurrencia de quien la acompañaba

-Sí, brillan distinto, me gustan-

Mary se sonrojó horriblemente, tomó un poco de helado y no supo que más decir. Él pretendía algo, él sabía cómo lograr cambiar de conversación y él sabía cómo callarla fácilmente. Estaba perdida. Solo había otra persona que podía hacer eso, y esa persona… le había hecho un berrinche antes de darle sus sarcillos al salir, ¿Qué le sucedía a ese mundo?, ¿Qué sucedía con esas preguntas tan extrañas? ¿Lazos con Jonathan? ¡Por favor!, esto no pretende ser una comedia ni mucho menos.

-lo siento- aquel murmullo pareció sacarla de sus pensamientos, alzó su mirada quedando contra la de Joshep, en una encrucijada sin posibilidades de volver atrás. –no quería hacerte sentir incómoda, ¿vamos a comprar lo que vinimos a comprar?-



*



Una bolsa muy pesada, dejó descansar su brazo en cuanto la dejó en el suelo al llegar a la puerta de su casa. No pudo evitar escuchar el sonido amplificado de una pista de audio, el Bolero Sabor a mí, que cantaba su madre como solo ella sabía hacerlo. No pudo evitar sonreír al escucharla, ensayaba para dar lo mejor de sí a diario y ya se sentían resultados, entró finalmente.

-¡Cariño!- dijo Gladys bajando el volumen de la planta de sonido, se encontraba ensayando en la sala de estar -¿Cómo te fue?-

-¡Bien mami!- dijo como una niñita Mary, dejando la bolsa sobre el sofá –mañana te contaré todo, tengo mucho sueño- se acercó a abrazar a su madre

-Si tienes hambre hay comida en la cocina, y vete a dormir de una vez, ¡No te pongas hasta tan tarde a  escribir! ¿Ya tomaste tu vitamina?-

-Mamá- dijo Mary soltándola –no te pongas pesada, ¿sí?, hasta mañana- besó su mejilla y cruzó la sala subiendo escaleras arriba. Era mentira que moría de sueño, lo cierto es que, era cierto que había pasado unos bonitos momentos pensando en su video y comprando todas las cosas, pero esa preguntilla no se le iba de la cabeza, no entendía por qué él la había hecho. Cuando llegó al borde de las escaleras lo recordó.

-¿y dónde está Jonathan?- dijo lo suficientemente fuerte como para que su mamá escuchase

-no lo sé, se fue a arriba hace mucho- dijo su madre regresando a lo suyo, cuando Mary divisó con más detenimiento el pasillo al frente de ella rectificaba aquella afirmación anterior, por supuesto que había estado ahí, había un desastre.

-¡Rayos, Josh!, ¿Qué haces usando una llave?- dijo levantando del suelo dicha herramienta de ajuste, y terminando de abrir la puerta de su habitación -¿qué ahora eres ingeniero o qué? ¡Y luego me preguntas por qué digo que eres un extraterres…- se detuvo en seco al ver hacia la cama, estupefacta por lo que sus ojos le mostraban.

¿Eso era lo que la molestaba todo el tiempo? Jamás lo hubiese imaginado, había olvidado lo que era ver a su primo dormir, estaba durmiendo, así tumbado boca arriba sobre la cama. Se acercó a la cama dejando la llave sobre el buró y jaló una sabana que estaba debajo de su pierna derecha, la abrió y extendió sobre su cuerpo.

-Joder Josh, mañana me las pagaras- sonrió ella malvadamente al acabarlo de arropar con la sábana blanca –podría hacer algo justo ahora que estas indefenso, pero no sería digno de un caballero de Athenea, ¿verdad?, ¡Mary de Escorpión tiene orgullo!- dijo ella haciendo una pose tal de un superhéroe. Y riéndose a sí misma por tal tontería, salió de la habitación del extraterrestre narcisista.

Bostezó ignorando lo demás en el pasillo, y yendo directo a su habitación, estaba harta de estar pensando tanto, iría a dormir de una vez por todas. Al abrir la puerta, de inmediato se deshizo de sus accesorios y fue a remover el maquillaje. Ya con su pijama lista y agradeciendo que el siguiente día sería un viernes fue a su cama. Cerca de la misma, tenía una pequeña mesita, en la que ponía los libros que leía antes de dormir y estaba sobre esta contra la pared su cartelera de ideas, allí, armaba sus ideas con alfileres, trozos de papel y garabatos que recién se les ocurrían. Pero no fue eso lo que le llamó la atención, fue otra cosa que no pudo evitar dejarla más perpleja que ver a Josh dormir.

Una cámara fotográfica, una que ella conocía perfectamente.

¿Qué sucedía?

Prácticamente atónita se acercó a la misma, estática ante tal sorpresa, sin poder creer lo que veía, y no, no estaba soñando. No había lente roto. La cámara estaba reparada, y a juzgar por las herramientas que… maldición, rayos, ¡centellas! ¿Qué se suponía que debía decir o hacer ahora? Tomo la cámara entre sus manos, estaba ahí reparada.

¿Con que lazos, eh? Él siempre la había acompañado, como un hermano amargado mayor, el era todo lo que tenía y casi, casi, casi, en lo que más confiaba…




13 enero 2012

Welcome to the Universe! [Capítulo#O4]

Capítulo 04: Extraterrestre

Cuando llevas días sin dormir bien las neuronas se hacen más lentas, se los aseguro, la verdad no podría existir alguna otra explicación. Quizás había otra, bastante subjetiva; estabas idiota, pero no, no creo que Mary estuviese idiota, esa solo era la evidencia de que no dormía como debía hacerlo, y tras dos semanas de ello, de seguro comenzaban a mostrarse en migrañas menos eventuales y más frecuentes.
Rayos. ¿Por qué el día era tan corto? No, peor aún, ¿por qué siempre escribía prácticamente de madrugada? ¡Tal costumbre era fastidiosamente genial! Café, sus libros de historia y revistas, su laptop, música, puerta cerrada y el mundo desapareciendo completamente. Eso hasta que alguien la molestaba y acababa dormida por conversar y demás.

-¿Qué traes?- le dijo Josh cuando la vió entrar a la cocina

-¿Yo?, ropa, zapatos…- soltó un bostezo –cabello, uñas, células… y pare de contar-

-no eres buena haciendo bromas- apuntó él sirviendo un par de vasos de jugo de naranja, sobre la mesa de la cocina, acercó uno en donde estaba ella y tomó del que tenía más cerca

-no estoy aquí para ser tu payasita- dijo ella engreídamente aproximando su mano hacia el jugo para beberlo

-hey hey- dijo él, apartando el jugo -¿quién dice que es para ti?-

-te odio- soltó ella y pasó a su lado empujándolo cual niño rudo buscando pelea. Bajó la caja de galletas de soda y las colocó sobre la mesa, del otro lado de la misma, él la miró, ella le respondió aquel choque de miradas con un instinto asesino.

-te pregunté que quien decía que era para ti, sin embargo, jamás dije que no lo fuera-

-¿Cómo le haces para decir tantas babosadas? ¡Romperás el record Guinness! ¡Enserio!-

-No necesito de esas cosas, no me interesa sostener pelotas de tenis o recibir rayos más de una vez-

-¿de qué hablas?- cuestionó Mary luego de morder una galleta.

-Un tipo llamado Roy Sullivan, en 1977, recibió por séptima vez un rayo encima, eso fue en Estados Unidos… Lo de la pelota de tenis… creo que uno en España, llamado Francisco, sostuvo 18 pelotas de esas en la mano durante 10 segundos- le acercó el jugo y se sentó cerca de ella –un record bastante… no sé, me parece ridículo-

Mary lo miró durante unos segundos.

-¿qué?-

-a veces creo que eres un extraterrestre-

-¿por qué?-

-tengo mis razones- rió ella.

-como digas- . Ella se concentró en su galleta y el jugo. Siempre era así, se peleaban, comentaban sobre algo, volvían a pelear, conversaban sobre algo, volvían a pelear, se callaban, decían algo, y volvían a pelear. Sin embargo, aquellas ‘peleas’ hacían única su relación… es decir, no eran los típicos casi primos que andaban como imbéciles queriéndose como hermanos, la manera de quererse era tan única que hasta daba miedo a veces.

Una silla sobre la cabeza del otro podría bien ser un te quiero.

-cuando dije que qué traías no me refería a tu ropa- dijo Josh hurtando una de las galletas de la chica

-¿entonces?- dijo ella con voz de fastidio tomando el jugo

-te vez algo cansada, ¿no has dormido lo suficiente?-

-la verdad no te preocupes, mamá, estoy bien- se levantó ella luego de pronunciar aquello con una dosis más de sarcasmo -¿sabes? Mejor que voy a clases, hoy si podré llegar temprano- dijo cruzando la cocina, colocándose su morral, para irse.

-no te olvides de que la última vez hubo mareos fuertes, una cosa es escribir de madrugada y otra es excederte por que si-


Ella fingió no oírlo. Él sabía que si lo había oído, sin embargo fingió creer que había creído la mentira de ella.
Complicado.

Esa palabra se repite mucho en esta extraña narración, narración que si bien podría ser una autobiografía de cualquier escritor empedernido y deseoso de mostrar su interior, también podría ser la mayor utopía jamás creada.

Un gaiden, como lo llamaría Mary.

Si, lo siento, a veces olvido que quienes leen probablemente sean completamente ajenos al universo paralelo creado por Mary, sin embargo, este bien podría ser el significado para dicha palabra. La misma es un término japonés, creo que no es algo de que impresionarse, ¿no es así? El implementar palabras exactas para las cosas y a veces en otros idiomas es algo casi elemental en la originalidad de Mary, y nada nuevo para quienes la rodean. Este término se toma para llamar a historias paralelas dentro del argumento de una historia original. Esta muy bien explicado en Wikipedia, de hecho.

 Wikipedia me ha hecho muchas tareas. Desde 2008, ¿o no?. No sé cuando la crearon, y la verdad no me importa, no tengo complejo de Jonathan. Y si, ese era al punto que quería regresar, creo que no me he tomado el tiempo en describirlo correctamente, solo ha aparecido porque si y desde el principio como el principal dolor de cabeza de nuestra protagonista. Él era un año mayor que ella, su madre Erika era todo a lo que él podría llamarle familia desde que tenía uso de razón, oí alguna vez que su relación con su padre empeoraba cada segundo trascurrido, mientras respiraban el mismo oxigeno en algún lugar de un radio de 500 metros.

¿Razón? “no es tu problema” o eso es lo que le ha respondido en varias oportunidades a Mary.
Existen dos teorías, o es demasiado reservado, lo cual es algo prácticamente evidente en él en algunas cosas, o simplemente no quería mezclar las cosas, es decir, amigos, primos, y esas cosas con la familia y sus ‘estúpidos caprichos’ como les llamaba frecuentemente. Era educado si se lo proponía, sin embargo, no de esa clase de tipos educados que solo buscan una cita, podría dejarte encantada, ¿se imaginan algún inglés burócrata del siglo 19? Con gabardina, fedora y esos zapatos mocasines… “muy Smooth Criminal”, solo que tomando solo su comportamiento pulcro y cortés, bien, adelántalo en el tiempo, colócale ropa casual de esta época, añádele a tu personaje ojos oscuros, cabello extremadamente lacio y largo medianamente, negro, más que el manto nocturno, piel de canela con un toque con leche y una sonrisa de esas que son multifacéticas. 

Las que no necesitan palabras aunque sean una broma.

Ese era uno de los tantos Jonathan’s que él podía ser. ¿Por qué el termino plural?, porque existían otros dos, uno que siempre estuvo oculto y que Mary estaba segura que algún día conocería y otro que siempre se mostraba, que ahora mismo dejaba su vaso de jugo para ir a clases, detrás de Mary.
Uno que perfectamente podría entablarte una crítica destructiva, tomando con premeditación y alevosía el hilo que sabe te hiere más, para morbosamente halarlo hasta romperlo. Uno que podía encontrar la manera para contraatacar cualquier cosa, uno que parecía haberse tragado de forma literal un diccionario enciclopédico y a todos los filósofos históricos. Uno que sabía que objetar frente a cualquiera.

Un extraterrestre.



-Papeles por aquí… papeles por allá…- susurró para sí misma Mary, que estaba ya saliendo de su clase de redacción, tenía que preparar un guión de teatro, y ni siquiera había comenzado con el simple bosquejo de su video, uno que debía entregar para el dichoso concurso. No había hecho utilería, no había comprado lo necesario, ¡tenía mucho que completar!

-¿Por qué tanto desorden?- escuchó de una voz bastante conocida para ella, alzó su mirada, estaba sentada en su pupitre, con papeles en el suelo, piernas y donde apoyaba las libretas. Mientras el típico escándalo de un salón sin profesores adentro se hacía escuchar

-¡Joshep!- exclamó tras un sonrojo, -pues… ya sabes, muchas cosas que hacer, menos tiempo para organizarte-

-Jajajaja, déjame ayudarte- dijo muy amigablemente Joshep, agachándose para tomar los papeles, y dejándolos en su lugar

-lo siento- susurró ella

-¡No te preocupes!- respondió casi al instante él, tomando una de las sillas y acercándola frente a ella para sentarse ahí -¿puedo ayudarte?-

Ella asintió sonrojada.

-¿Estás libre?- dijo ella

-la verdad no- respondió él –sin embargo, todo está bajo control, además… quería hablar contigo-

-¿h-hablar conmigo? ¿Sucedió algo?- tartamudeó Mary, luego de parpadear de la impresión al oír tal cosa

-¡No! ¡No es nada malo! Puedo asegurarlo- sonrió Joshep, terminando de apilar la última pila de páginas –wow, tienes muy bien desarrollada tu escaleta-

-Me ha costado un montón lograrla- dijo enorgullecida de su trabajo y sus considerables mejoras

Una escaleta, es como una guía para hacer un guión… básicamente un formato.

-¿Qué era lo que ibas a decir?- dijo ella, sin poder ocultar su enorme interés, y no solo por tal enigma, también por el tono de voz que el implementó luego de decirlo.

-Bien, no me tomes a mal, ¿eh?, es que enserio me caes bastante bien… y me preguntaba si… no sé, irías conmigo a comprar los materiales que necesito para mi filmación… es decir, si no lo has hecho aun-

Mary volvió a parpadear perpleja

-¿eh? ¿Hablas enserio?-

-¡Por supuesto!... pero no te preocupes, si tienes algo que hacer, no hay problema-

-¡No! ¡No!, lo digo solo porque… ¿sabes? Ignórame, si iré.-

-¡Perfecto!, ¿puedes hoy? Nos veríamos en el centro comercial a las 6:30-

-Me parece bien- sonrió ella


Sí, eso en clases luego de acabar redacción, si había estado más distraída de lo de costumbre con lo de su insomnio pre-historiaescritademadrugada entonces esa última petición había empeorado las cosas. Ahora estaba en el salón de la dirección audio-visual, era tarde, así que casi no había nadie. Solo ella era la única que aun hacía el bosquejo para entregarlo como siguiente requisito de la competencia.


Ya era tarde, tenía hambre, y no podía dejar de pensar de eso que sucedió en el salón de redacción, joder, comenzaría a amar ese salón, aun sin su aire acondicionado. Escogió la canción que utilizaría para su video, The Kill, de 30 Seconds to Mars.

Para ello necesitaba un guitarrista, si, exactamente. Pensaba hacer un cover con todo y video, sin embargo, necesitaba a dicho espécimen, ya tenía a un bajista y a un baterista.

Es entonces cuando el extraterrestre se le cruzó por la mente. Al mismo tiempo el mismo cruzó la puerta.

-Niña, ¿ya nos vamos?- apuntó con voz de fastidio, como si estuviese esperando desde hacía mucho tiempo Jonathan al llegar hasta donde ella estaba sentada, en su escritorio.

-¿”nos vamos”?- cuestionó

-Sí, hoy también me voy a dormir en tu casa-

-Shit, ¿no piensas mudarte también?-

-¡Me parece buena idea!-

-Olvida lo de mudarte, tengo algo que proponerte- se levantó ella tomando las partituras de la canción que había impreso la noche anterior.

-Sin abogados cerca no firmo nada- dijo de forma de burla Jonathan

-JAJAJA! Imbécil- le mostró las partituras -¿podrías desempolvar tu guitarra y ayudarme con esto?-

-¿Qué? Oh, no, lo siento, marcó número equivocado- dijo Jonathan casi volteándose para irse

-¡No! Oye, por favor- lo jalo de su chaqueta negra –hazlo por tu prima, ¿sí?- sonrió ella

-No- sonrió el de igual manera

-¿Qué tiene de malo? ¡Solo es una cancioncita!-

-Se a donde quieres llegar, luego de la cancioncita en la guitarrita, querrás un covercito, ¿no es así?- le dijo Jonathan a Mary cual profesor frente a un niño de preescolar

-¡Sí! ¡Y después un video!, vamos, si te lo pido es porque eres sexy- dijo ella juguetonamente

-Para seguirlo siendo, no tengo por qué hacer un cover o un video, naturaleza es naturaleza-

-Extraterrestre narcisista-

-Enana acomplejada-


Rayos, odiaba rogarle, y él disfrutaba bastante verla en aquella posición.


-¿Me ayudarás?-

-¿qué recibiré a cambio?-

-La satisfacción de haber trabajado conmigo y hacerte famoso-

-Nah, no veo la oferta tentadora-

-¡Rayos Jonathan! ¡Sólo es una estúpida canción! ¿¡No podrías ayudarme en eso!?, esto es serio-

-¿Por qué mejor no se lo pides a tu amiguito músico y bailarín? ¿eh? Quizás podría ayudarte-

-¿Joshep?- Dijo Mary casi al instante, no había pensado en ello la verdad, ¿era posible aquello?. Es decir… él también estaba participando. –No lo habías pensado, ¿verdad?-

-Nou…- susurró ella pensando –la verdad quien solo se me ocurria eras tu, ¿el sabrá tocar la guitarra?, sería complicado pedirle ese favor, pero no pierdo nada diciendo…- Jonathan la interrumpió prácticamente arrancándole las partituras de las manos y dando media vuelta para irse.

-compraré arroz chino para cenar-


Dijo, y desapareció.

Otra vez.

¿Saben? Comienzo a creer que adora hurtar cosas.


To be continued